Nuevas tecnologías: ¿Por qué son necesarias para una empresa?

Las nuevas tecnologías están tomando un puesto predominante en todo aquello que se refiere al ámbito comunicativo y del diseño. En no más de cinco años nuevas fórmulas y formatos como el mailing, las pantallas táctiles, las aplicaciones móviles, los e-books, etc., van desterrando objetos y costumbres tan arraigadas como pueden ser un libro, un póster o el buzoneo. La caducidad inminente de ciertas herramientas comunicativas muy en uso hoy en día obliga a cualquier organización o empresa a plantearse una transición hacia los nuevos medios. Como expertos en comunicación, los diseñadores somos responsables de aconsejarles y ayudarles a actualizar las formas de dirigirse a sus públicos objetivos. A la hora de asesorarles, tratamos de averiguar el estado y las necesidades de nuestros clientes desde tres puntos de vista diferentes:

  • Funcional: Las nuevas tecnologías permiten automatizar procesos complejos que no aportan valor a la organización, reducir gastos, incluso ser una oportunidad de negocio. Este punto pasaría por hacerse preguntas como ¿puede su empresa lanzarse a la venta online?, ¿puede su web automatizar funciones que acarrean tiempo y dinero?, etc.
  • Comunicativo: Comprender las nuevas tecnologías supone entender que las fórmulas de comunicación unilateral han dado paso a otras mucho más participativas. Una empresa debe preguntarse si está controlando ese flujo comunicativo o si más bien es la inercia la que lleva el control a través de cuestiones como ¿qué opinión existe en la red sobre el producto, servicio, etc., ofrecido?, ¿son los medios elegidos por la empresa para dirigirse al público anacrónicos y por lo tanto inútiles?
  • Moda social:  Existe un último argumento en favor de las tecnologías más frívolo, pero no carente de relevancia. La posesión de lo último en tecnología se ha instalado en la sociedad como un distintivo de clase. Hoy por hoy, la gente se vuelve loca por encontrar la última aplicación para sus dispositivos móviles. Esto convierte a la tecnología en un importante argumento de marketing en sí, independientemente de su propia funcionalidad.

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