El “arte” de las etiquetas

En los últimos años se ha dado un cambio sorprendente en lo referente al diseño de etiquetas de vino. Hasta hace unos pocos años las etiquetas mantenían una línea muy clásica, al estilo francés: composiciones tipográficas que incorporaban, a veces, grabados, sellos, imagenes de paisajes, etc. Sin embargo, a día de hoy, entrar en una tienda de vinos es como adentrarse en un pequeño museo del diseño. Hemos querido reflexionar sobre los posibles factores que han provocado esta repentina libertad creativa:

  • Una fuerte competencia entre bodegas (se calcula que en España rondan las 6000) que obliga a los productores a la diferenciación.
  • Pequeñas producciones de vino que implican tirajes de imprenta cortos y, por lo tanto, inversiones no muy cuantiosas. Esto favorece la toma de decisiones arriesgadas en cuanto a diseño en contraste a lo que ocurre con productos de gran consumo que, al jugarse más, suelen ser mucho más convencionales.
  • Un gran hallazgo de marketing como es “la cultura del vino” que, además de invitar a la busqueda constante de nuevos matices (y por lo tanto al cambio constante de marcas), eleva el consumo de este producto a un nivel intelectual.

El valor cultural que se da al vino ha acabado transfiriéndose a la etiqueta y a la botella que pasan a adquirir un estatus de objetos de culto. La etiqueta se convierte por lo tanto en un pequeño lienzo donde los diseñadores podemos, siempre con vistas al mercado, sacar lo mejor de nuestra creatividad. Y en este contexto la ilustración se convierte en nuestra mejor aliada. En las imágenes mostramos ilustraciones de vinos y etiquetas realizadas junto con Xavier Bas (www.xavierbas.com), uno de los mejores diseñadores del sector y pionero en la revolución de las etiquetas de vino.

¡Compártenos!