¿Qué diseñamos?

Cuando los diseñadores tratamos de explicar en qué trabajamos, qué es lo que abarca nuestra labor, solemos encontrarnos con grandes dificultades. A la pregunta de –¿pero qué diseñas?–, la gente espera respuestas concretas del tipo –logotipos y tarjetas– o –hago páginas web–, cosas que, obviamente, hacemos. Pero a quien no ha trabajado mano a mano con un diseñador le cuesta imaginarse la cantidad de cosas que requieren de diseño… (en el estudio hemos llegado a diseñar desde dibujos para bladosas hasta recordatorios de difuntos). Esta variedad de “cosas” a diseñar va de la mano de la idiosincrasia de cada cliente: una joyería no tiene las mismas necesidades que una empresa cárnica, un psicólogo, una constructora, una escuela o un desarrollador de aplicaciones móviles. Y, es que, si cada proyecto es un mundo cada cliente es un universo con ideas, valores y necesidades propias. Al final, nuestro trabajo es siempre el mismo, hacer llegar a un público todas estas ideas y valores a través del soporte o medio más apropiado. Y para eso contamos con un oficio bien aprendido, alguna que otra idea y mucho oído y sentido común.   

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